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Cultura

El desafío de la legalización

Los cambios en la legislación sobre el uso de cannabis han radicalizado las posturas con consecuencias negativas para los consumidores y para la forma que esta normalización tome en el futuro.

Álvaro Riquelme

Sociólogo y Magíster en Sociología

Analista de datos En Volá, consumo y prevención.

"La bandera chilena es una bonita forma de mostrar que estamos hablando de Chile. #periodismo"

Un par de semanas atrás me topé con una investigación del 20171, la cual buscaba medir el efecto que había tenido la legalización del consumo recreacional de marihuana sobre la población adolescente de Estados Unidos. El resultado de la investigación muestra algo bastante interesante, y que creo muy relevante a considerar para abordar la legalización en Chile.

Al comparar los efectos de la legalización en la ciudad de  Washington con los producidos en Colorado, constataron que sorprendentemente en Washington la legalización del consumo recreacional de marihuana había aumentado significativamente en adolescentes de 14 a 16 años y que, también, había disminuido la  sensación de peligrosidad sobre su consumo. Por el contrario, en la ciudad de Colorado, la legalización de la marihuana no cambió las tasas de consumo o percepción de peligrosidad después de aprobadas las leyes. Entonces, ¿Por qué en un caso aumenta el consumo mientras que en el otro es constante?

Los autores no pudieron determinar causalmente qué había sucedido en cada caso, pero analizando el contexto de cada Estado pudieron dar una idea de lo que había acontecido. A diferencia de Washington, en Colorado, antes de la legalización del consumo recreacional, ya habían generado normativas de advertencias y políticas de educación enfocadas a entregar información sobre la nueva droga a la población, principalmente por la fuerza que tuvo el movimiento cannábico medicinal en este Estado, que “obligó” a la administración a generar protocolos y entregar información  a grupos más desprotegidos como son los adolescentes.

Lo que podemos observar a través de la investigación Cerdá et al. (2009) es el modo en que las “culturas” de las drogas funcionan2. Desde hace mucho tiempo, los antropólogos han mostrado que el uso de drogas en gran cantidad de sociedades, tiene una serie de normativas y protocolos que se deben seguir para su “correcto consumo”. En este sentido, vemos como el consumo de muchas de las drogas se realiza en circunstancias específicas y en rituales especiales, como también existen expectativas respecto a lo que se puede o no hacer.

De igual manera, si analizamos el consumo de droga de sociedades occidentales, podemos  observar que existen normas y protocolos que controlan el consumo de sustancias en la población, o más bien,  controlan cómo las personas se relacionan con la droga. Por ejemplo, hoy cada vez más se considera “incorrecto” conducir bajo la influencia del alcohol, pero no es tan problemático el estar borracho; lo mismo podríamos decir de otras sustancias como el tabaco, café, azúcar, etc.

Así también,  podemos analizar la “cultura cannábica”. Podemos ver cuáles son los protocolos de consumo que tienen las personas, qué se considera consumo “normal”, y cuáles son los grupos a los que no se les está permitido el consumo. En el caso de Estados Unidos, la cultura cannábica de Colorado mostró ser mucho más clara y estable, las normas de conducta ya  estaban establecidas (esto se hace cuando se generan campañas de información y etiquetas de advertencias), por lo que no importa tanto la oferta de cannabis que exista, la sociedad es consciente del peligro del consumo adolescente y lo evita.

CHILE Y EL CONSUMO ADOLESCENTE

Chile es uno de los países con el consumo adolescente de marihuana más elevado del mundo según los últimos datos de las Naciones Unidas3, lo que concuerda con la baja percepción de riesgo que se tiene en el país sobre el consumo de cannabis.  Y parte importante de esta sensación de poco riesgo viene por los nuevos movimientos cannábicos, que tratan de mostrar al mundo los beneficios que tiene esta planta sin que el Estado esté preparado para asumir como contraparte argumentativa. Por lo tanto, el desafío que tiene la institucionalidad chilena es mostrar que si bien, efectivamente, el cannabis tiene menos riesgos que otras drogas, ello no quita que existan peligros asociados a su consumo, sobre todo en personas que empezaron su consumo como adolescentes, y en fumadores diarios de cannabis4.

Los usuarios deben saber que consumir cannabis aumenta al doble las probabilidades de sufrir un accidente, sobre todo cuando se mezcla con alcohol 5. Y que el consumo sí puede generar dependencia; que de hecho 1 de cada 10 consumidores de marihuana sufrirá dependencia, y 1 de cada 6 de los consumidores que inicien durante adolescencia 6. Aquellas personas que sufren dependencia al cannabis tienen más probabilidades de sufrir problemas de ansiedad, depresión, o problemas psicológicos. Además de problemas sociales aparejados, como es la deserción escolar, o el desempleo7 8 9.

Considero este el punto más importante a la hora de pensar una política de legalización, y hoy no lo veo en Chile. Uno de mis mayores miedos es que ante los avisos de avances en la legalización de la marihuana en Chile, nuestra “cultura cannábica” no esté lista para recibir esta nueva droga. No veo a la institucionalidad chilena respondiendo a la problemática lo suficientemente rápido. Aún encuentro asombroso que teniendo una de las tasas más altas de consumo adolescente del mundo, SENDA no preste un espacio predilecto para informar los efectos positivos y negativos del consumo de cannabis 10, algo que contrasta con el sitio Norteamericano  National Institute on Drug Abuse (NIDA)11.

A pesar de lo anterior, la capacidad de cambiar la cultura está en todos, está en el momento cuando invitamos a un niño a fumarse un pito, al igual que cuando alguien le compra pisco en la botillería a un grupo de cabros chicos. Son esas pequeñas decisiones que hacen la diferencia entre una legalización exitosa o una epidemia de consumo adolescente, son esas pequeñas decisiones que en el futuro nos permitirán decir que conseguimos legalizar el cannabis, reducir sus daños  y disfrutar sus beneficios.

Citas

1 Cerdá, M., Wall, M., Feng, T., Keyes, K., Sarvet, A., Schulenberg, J., . . . Hasin, D. (2017). Association of State Recreational Marijuana Laws With Adolescent Marijuana Use. JAMA Pediatr., 142–149. doi: doi:10.1001/jamapediatrics.2016.3624

2 Para más información sobre “cultura de drogas” : Becker, H. S. (1967). History, culture, and subjective experience: An exploration of the social bases of drug-induced experiences. Journal of Health and Social Behavior, 8, 162–176.

3 https://dataunodc.un.org/drugs/prevalence_youth

4 Hall, W., & Degenhardt, L. (2009). Adverse health effects of non-medical cannabis use. lancet, 1383-1391.
Hall, W. (2015). What has research over the past two decades revealed about the adverse health effects of recreational cannabis use? Addiction, 19-35.

5 Hall, W., & Degenhardt, L. (2009). Adverse health effects of non-medical cannabis use. lancet, 1383-1391.

6 Anthony, J. C. (2006). The Epidemiology of Cannabis Dependence. En R. A. Roffman, & R. S. Stephens, Cannabis Dependence: Its Nature, Consequences, and Treatment (págs. 58-95). Cambridge: Cambridge University Press.

7 Cerdá, M., Moffitt, T. E., Meier, M. H., Harrington, H., Houts, R., Ramrakha, S., . . . Caspi, A. (2016). Persistent Cannabis Dependence and Alcohol Dependence Represent Risks for Midlife Economic and Social Problems A Longitudinal Cohort Study. Clinical Psychological Science, 1028 – 1046.

8 Hall, W., & Degenhardt, L. (2009). Adverse health effects of non-medical cannabis use. lancet, 1383-1391.

9 Volkow ND, Baler RD, Compton WM,Weiss SR.(2014) Adverse health effects of marijuana use. New England Journal of Med., 2219-2227.

10 Esta es la única página que existe en el sitio de Senda que contiene información http://www.senda.gob.cl/prevencion/informacion-sobre-drogas/marihuana/

11 https://www.drugabuse.gov/publications/drugfacts/marijuana

Bibliografía

Anthony, J. C. (2006). The Epidemiology of Cannabis Dependence. En R. A. Roffman, & R. S. Stephens, Cannabis Dependence: Its Nature, Consequences, and Treatment (págs. 58-95). Cambridge: Cambridge University Press.

Cerdá, M., Moffitt, T. E., Meier, M. H., Harrington, H., Houts, R., Ramrakha, S., . . . Caspi, A. (2016). Persistent Cannabis Dependence and Alcohol Dependence Represent Risks for Midlife Economic and Social Problems A Longitudinal Cohort Study. Clinical Psychological Science, 1028 - 1046.

Cerdá, M., Wall, M., Feng, T., Keyes, K., Sarvet, A., Schulenberg, J., . . . Hasin, D. (2017). Association of State Recreational Marijuana Laws With Adolescent Marijuana Use. JAMA Pediatr., 142–149. doi: doi:10.1001/jamapediatrics.2016.3624

Hall, W. (2015). What has research over the past two decades revealed about the adverse health effects of recreational cannabis use? Addiction, 1935.

Hall, W., & Degenhardt, L. (2009). Adverse health effects of non-medical cannabis use. lancet, 1383-1391.

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