El frío puede frenar el crecimiento, provocar síntomas que parecen deficiencias y afectar la absorción de nutrientes en el cultivo. En este capítulo de Dudas de Cultivo, Alvarito explica cómo impactan las bajas temperaturas en la planta de cannabis y qué medidas seguir para evitar problemas en invierno. Revisamos rangos de temperatura recomendados, relación entre humedad y temperatura, el concepto de VPD y señales comunes de estrés por frío. Además, vemos soluciones prácticas para indoor como ajustar la temperatura del riego, usar mantas térmicas, calefactores o fuentes de calor sin luz, junto con la importancia de medir correctamente con termohigrómetro y sonda en el sustrato.
La frío en el cultivo de cannabis es uno de los factores más subestimados cuando llega el invierno. Muchas veces el cultivador piensa que el problema es falta de fertilizante, un bloqueo de nutrientes o un sustrato pobre, pero en realidad el origen es más simple: la planta está demasiado fría para transpirar, absorber agua y mover minerales de forma eficiente.
En este episodio de Dudas de Cultivo, Alvarito explica cómo afectan las bajas temperaturas al crecimiento y cómo prevenir daños en indoor y en cultivos expuestos a climas fríos. Entender este tema es clave porque el frío no solo baja el ritmo del cultivo: también puede generar síntomas que se confunden con carencias, especialmente en etapas de crecimiento activo.
Cómo afecta el frío a la planta de cannabis
Cuando hay frío, el metabolismo de la planta se vuelve lento. Eso significa que produce hojas más despacio, crece menos y reduce su capacidad de transpiración. Si la planta transpira poco, también absorbe menos agua desde el sustrato, y al absorber menos agua, absorbe menos nutrientes. Por eso el frío puede “parecer” una deficiencia mineral, aunque el sustrato esté bien cargado.
Una señal típica es que la planta se queda estancada durante días o semanas en vegetación. En cannabis, que suele ser vigorosa, un crecimiento muy lento suele indicar que algo ambiental está fuera de rango, y la temperatura es una de las primeras variables a revisar.
Temperatura ideal para cultivo de cannabis en invierno
La temperatura no es un número único, es un rango. En términos generales, un mínimo recomendado ronda los 18 °C: por debajo de eso suelen aparecer pérdidas de crecimiento y producción. En el otro extremo, temperaturas altas sostenidas pueden estresar la planta, y obligan a jugar con la humedad para mantener condiciones seguras.
El punto más estable para muchos cultivos indoor suele estar alrededor de los 22 a 24 °C, ajustando según etapa y condiciones del espacio. También es importante considerar no solo la temperatura del aire, sino la temperatura del sustrato, porque raíces frías absorben peor.
Humedad, temperatura y VPD
La temperatura por sí sola no lo explica todo. En cultivo, la humedad y la temperatura trabajan juntas, porque determinan cuánta agua puede transpirar la planta. Para ordenar esta relación se usa el concepto de VPD (déficit de presión de vapor), que en la práctica se interpreta como una guía para saber si tu ambiente está demasiado seco, demasiado húmedo, demasiado frío o en un rango eficiente para la etapa.
En invierno suele pasar algo típico: baja la temperatura y sube la humedad relativa, lo que reduce la transpiración. Resultado: la planta bebe menos, come menos y se ralentiza.
Cómo saber si el frío está afectando tu cultivo
Algunas señales comunes de frío en el cultivo de cannabis son:
-
Crecimiento lento o estancado en vegetación
-
Menor consumo de agua (riegas menos porque el sustrato tarda más en secar)
-
Aspecto de deficiencias sin una causa clara
-
Tallos o pecíolos con tonos morados (puede ser genética, falta de fósforo o frío)
La forma más segura de confirmar es medir con un termohigrómetro. Idealmente, uno que incluya sonda, para medir temperatura en dos zonas: copa de la planta y sustrato. En invierno, es común que el suelo esté varios grados más frío que el aire, y eso impacta directamente la absorción.
Soluciones prácticas para proteger el cultivo en invierno
Para enfrentar el frío en el cultivo de cannabis, existen varias medidas, desde las más simples hasta las más efectivas:
-
Ajustar la temperatura del riego: usar agua templada (no caliente al extremo) puede ayudar a elevar momentáneamente la temperatura del sustrato.
-
Mantas térmicas o calefactoras: funcionan especialmente bien en macetas pequeñas o cuando el frío pega directo en la raíz.
-
Calefactor con termostato: más gasto energético, pero permite estabilidad y control.
-
Fuente de calor sin luz: por ejemplo, ampolletas cerámicas que emiten calor sin afectar el fotoperiodo, útiles para mantener la carpa dentro de rango durante la noche.
La clave no es “calentar por calentar”, sino estabilizar. El cannabis tolera variaciones, pero sufre cuando los cambios son bruscos o cuando pasa muchas horas bajo el mínimo.
Contenido educativo e informativo. No promovemos el consumo.