Hace poco, el medio Pichilemu Wild publicó un completo informe sobre las graves consecuencias del cultivo ilegal de cannabis en la provincia de Cardenal Caro. En nuestra línea de promover la educación y el consumo responsable, creemos que es fundamental hablar de un punto crítico: los riesgos de no saber de dónde viene lo que consumimos.
La falta de regulación en el mercado negro no solo destruye el medio ambiente, sino que también es un peligro directo para la salud de quienes lo consumen.
El impacto en la salud: Por qué importa la calidad
En nuestra sección Pitos y Leyendas, hemos hablado bastante sobre cómo el consumo de sustancias de origen desconocido y sin control de calidad afecta el cuerpo. Uno de los riesgos más graves y silenciosos, tal como lo abordamos al hablar de "Hongos y cannabis", es precisamente la contaminación por hongos en nuestras flores.
Consumir marihuana de mala calidad, cultivada o secada sin estándares que controlen la humedad, es uno de los factores que más aumentan el riesgo de la proliferación de estos organismos. A nivel físico, fumarlos está lejos de darte una mejor volada; esta situación puede causar dolor de estómago, cabeza e incluso graves infecciones pulmonares y respiratorias.
A su vez, el impacto también se da a nivel psicológico. El simple hecho de no saber qué tipo de esporas o toxinas estás ingresando a tu cuerpo puede provocar cuadros de ansiedad intensa y preocupación por tu salud, arruinando por completo la experiencia y poniendo en riesgo tu bienestar.
Este riesgo personal va de la mano con un daño ecológico gigante. Tal como documenta Pichilemu Wild, las redes de narcotráfico se instalan en zonas de difícil acceso, afectando quebradas que sirven como corredores biológicos y zonas de recarga hídrica.
El reportaje de este medio entrega datos muy preocupantes respecto al robo de agua. Según la información recopilada, una sola planta en crecimiento puede consumir entre 10 y 20 litros de agua diarios. En medio de una mega sequía, esto significa decenas de miles de litros sacados ilegalmente de esteros y napas subterráneas. La magnitud de esto se refleja en las cifras de incautación: el medio destaca que solo en la temporada 2025-2026, se incautaron más de 70.000 plantas ilegales en la Región de O'Higgins.
Sumado a esto, la investigación detalla un grave daño a la flora y fauna local. Para instalar estos cultivos, se tala bosque nativo (como espino, boldo y litre) y la actividad constante espanta a especies de la zona, como el zorro culpeo y el puma, afectándolas justo en sus épocas de reproducción.
"Si la marihuana que consumes fue cultivada en una quebrada de Cardenal Caro, tu compra financió directamente la destrucción de un ecosistema nativo, la contaminación de una fuente de agua y el desplazamiento de fauna silvestre", advierte textualmente Pichilemu Wild en su publicación.
El mercado negro no hace diferencias entre la compra en la calle y la quebrada destruida. La evidencia muestra que avanzar hacia una regulación clara y con trazabilidad es el camino para reducir el cultivo ilegal y proteger tanto la naturaleza como la salud de las personas. La próxima vez que decidas consumir, la pregunta obligada debe ser: ¿de dónde viene exactamente esto?
Refencias:
TWITTER EN VOLÁ
La Aduana Regional Metropolitana interceptó un cargamento de 28 kilos de MDMA ocultos en un cuadro de Bernardo O’Higgins, proveniente de #Bélgica. 🇧🇪
— En Volá (@en_vola) March 10, 2025
El hallazgo se logró gracias al olfato de los perros detectores, que alertaron a los funcionarios durante la inspección. 🦮 pic.twitter.com/JdcxSMGQ45
